Me gusta poner la MTV, algo de musica viene siempre bien.
Son las 11:30 y para mi parece que es más temprano, pues mis tios se han ido a Valencia capital y no se escucha a casi nadie. Mi abuela esta haciendo la comida y mi abuelo ha salido a comprar.
Mi hermana sigue durmiendo, no se como puede hacerlo con tanto calor.
Cuando termino cojo mi móvil y veo los mensajes que tengo.
Son de mis amigos de la playa para ver donde quedamos hoy para ir a la playa, yo siempre salgo la primera para recoger a Mario.
Hemos quedado a la 1 delante de la urbanización de María asi que me pongo mi bikini azul con flecos nuevos de este año,me pongo crema porque soy muy blanca, cojo mi toalla y me despido de mis abuelos.
-¿Cristina a que hora volverás?
-A las 3
-Esta cria hace lo que quiere siempre-dice mi abuelo.
-Cállate José Antonio, tiene 14 años dejala.
Prefiero no decir nada y me voy, no me apetece hoy pelearme con nadie.
Por el camino no me gusta ir sola porque todo el mundo va en grupos y me siento un poco rara pero me aguanto.
Llego al edificio de Mario y lo llamo al telefonillo, mientras baja yo le espero en las escaleras del portal y como al lado hay una panadería siempre huele genial y me entra mucha hambre pero no llevo dinero. Espero que baje pronto.
A los 10 minutos baja con su toalla del Barça y sus gafas de sol.
-Hey ya estoy
-Venga vamos a por María
Nos acercamos y nos sentamos en el paseo marítimo.
-Cris, hazme un masaje porfa
-Mmm ¿dónde?
-En la cabeza
-Venga vale pero solo porque me aburro
-¡Bien!
Esperamos 10 minutos y María bajó pero aún faltaban Jaime, Martín,Amalia y Lucia .
-¿Dónde están los demás?-pregunta María.
-Se supone que tenían que estar aqui ya.
-Voy a llamarlos-dice Mario.
Mario tiene una blackberry que sinceramente esta hecha una mierda pero funciona.
-Vale, dicen que vayamos al club náutico.
-Venga pero que nos pasen que no somos socios
Vamos al club náutico que esta a cinco minutos y nos colamos con éxito, la piscina esta chulisima en verdad.
-Holaa, estamos aqui-dice Amalia sonriente como siempre.
Nos acercamos y nos saludamos y después estamos jugando a marco polo en el agua.
-¡Jaime no hagas trampas!- grita Lucia.
-Solo estoy haciendo el supersubmarino
Todos empezamos a reírnos.
-Jajajajaja Jaime eso no existe-le digo.
-Si lo digo yo, existe.
Ay,Jaime a veces tiene unas cosas.
Cada vez que me toca a mi, Martín y Jaime se acercan y me tiran agua para despistarme y encima que soy una torpe no pillo a nadie.
-Joder ¿dónde estais?-digo.
-Aqui, aqui, aqui y ahora aqui-dice Martín cambiandose de sitio todo el rato.
-Ayyyy estate quieto-grito.
Después de un rato salimos para tomar el sol y comentar lo que vamos a hacer por la tarde.
-¿Vamos a los recreativos?-pregunta Mario.
-Siempre vamos allí-dice María.
-¿Pues jugamos al Risk?-dice Jaime.
-¿Al Risk?- pregunto.
-Es un juego donde tienes que avanzar con tus tropas por el mundo y gana quien consiga su objetivo, te lo dice una carta que te reparten-me explica.
-Bueno no sé, me da igual.
-Venga hacemos eso pero luego seguimos por la noche porque es muy largo-dice Martín.
-Yo esta noche no puedo quedar, tengo que ir a un sitio-dice María.
-Yo también-dice Lucía.
-Y yo-se une Amalia.
-Bueno Cris, te toca ser la única chica, el imperio Jaime te derrotará.
-Si tú lo dices...
-Bueno chicos, son las tres, me tengo que ir-dice Amalia.
-¿LAS TRES?- pregunto nerviosa, mi casa está a quince minutos andando deprisa del náutico y se supone que tenía que volver a las tres.
-Sí
-Me voy luego hablamos- salgo corriendo y me ve el vigilante y me echa una mirada como diciendo que no sabe qué hago aquí.
Estoy de camino a mi casa medio corriendo medio andando y entre mis pelos de loca y el bikini mojado parece que vengo de la guerra. No hay nadie en la calle y hace muchísimo calor, y como es la hora de comer, cuando pase por delante de las casas de mis vecinos van a empezar a cotillear sobre mí.
Por fin llego a casa y empiezo a oír a mis abuelos discutir.
-Ya estoy.
-¿Te crees que estas son horas de llegar?
-Perdón, no me he dado cuenta.
-Pues ahí tienes la comida, nosotros ya hemos comido.
-Ah gracias.
-Encima desagradecida.
-No es eso pero podríais haberme esperado.
-Dejad de discutir-dice mi abuela.
Me siento y empiezo a comer los macarrones con atún que tanto me gustan.
Cuando termino me ducho y me cambio de ropa, después me pongo a leer "Cuando te encuentre" un libro de Nicholas Sparks, trata sobre un chico que sobrevive en la guerra gracias a una foto de una chica que se encuentra y decide ir a buscarla por todo Estados Unidos.
A veces pienso historias que viviría con Mike.
Cuando son las seis, decido vestirme para ir a casa de Martín, pero antes tengo que pasar a por Mario.
-¿A qué hora vuelves?
-A las diez y después me iré.
Me despido.
-Mario baja pesado-le digo desde el telefonillo.
-Voy murciana-me contesta.
Espero un rato con el móvil y que casualidad que bajan dos chicos muy guapos y se ponen al lado mío, momento incómodo.
Por fin baja.
-Una vida para bajar, te arreglas más que yo.
-Sí claro.
-Vamos a casa de Martín.
Cuando llegamos solo están Martín y Jaime.
-¿Y las chicas?- pregunto.
-Han decidido que para venir a jugar al risk no vienen.
-Ah bueno.
-Venga voy a prepararlo-dice Jaime.
-Emm yo no sé jugar aviso- digo.
-Ya te lo explicamos cuando esté montado.
Me explicaron las reglas y estuvimos mucho rato jugando, no llegué a cogerle el truco pero me lo pasaba bien. Eran las diez menos cuarto.
-Me tengo que ir, luego vuelvo, hasta luego.
-Adioos.
Por el camino no me gusta ir sola porque está un poco oscuro y el callejón donde vivo no hay farolas. Decido hablar con Mike
-Hola ¿qué tal?
-Bien ¿y tú?
-Bueno asustada porque voy entre árboles oscuros..
-Pues corre
-A eso voy
En verdad me pareció una buena idea.
Llegué en cinco minutos pero resoplando, tanto tiempo sin hacer ejercicio es malo.
-Hola, ya he llegado- le digo a mi abuela.
-Ya tienes la cena.
Mientras ceno sigo hablando con él, lo echo tanto de menos. Es muy raro porque cada vez que hablo con él me gusta más, es inexplicable.
Cuando ya he terminado me despido y vuelvo por el mismo camino de antes, menos mal que estoy hablando por whatsapp y me distraigo. Todo está oscuro y no hay nadie por la calle, ojalá mis abuelos tuvieran la casa unos 50 metros más hacia el pueblo, el día que me rapten se le va a caer el pelo a los del ayuntamiento.
Yo sigo con mi móvil, es como una droga.
Aunque hablábamos de cosas sin sentido me daba igual, esas son las mejores conversaciones.
Por fin llego a casa de Martín.
-Hola, ya estoy.
-Ven pasa.
Veo que ya están todos en la mesa muy concentrados en su juego, me siento e intento ponerme al día. Normalmente suelo hablar menos con Mike pero hoy se está alargando demasiado y no me concentro, estoy por abandonar la partida pero no quiero marginarme de la sociedad.
-Cristina no te enteras, te van a invadir Sudáfrica-me dice Mario.
-Amss que yo tengo Sudáfrica.
-Pareces tonta
-Es que no estoy concentrada
-¿Con quién estas hablando?
-Con nadie
-Sí claro, estarás hablando con Mike.
-Y tú qué sabes
-Ay el amor
-Calla
Después de esto decidí ponerme seria.
Finalmente no gané la partida, pues lo que quería era superior a mis fuerzas pero valió la pena.
Guardamos el juego y me acompañaron a casa como todos los días aunque quejándose, es normal.
-Mañana nos vemos, ¡un beso!
Al entrar a casa me puse el pijama y me acosté en la cama y seguí hablando con él pero mi mente estaba en otro lado, la conversación de cuando estaba en casa de Martín había sido muy inusual y yo estaba más feliz que nunca, se podría decir que es una de mis mejores noches.
Solo dos personas saben que se dijo en esa conversación por lo cual no tengo el derecho de decirlo, pues es una cosa de dos. Se prometieron varias cosas, unas ciertas, otras no tanto, pero lo importante es que a ella le hicieron feliz y le ayudó a seguir adelante. Solo puedo meterme en la mente de uno de los personajes por lo que no sé que pasó con el otro sobre todo aquello que se dijo,y si ella vuelve a recordar todo eso vuelve a sentir lo mismo y para terminar solo puedo decir que ese día, ella volvió a creer en alguien.
-¿Vamos a los recreativos?-pregunta Mario.
-Siempre vamos allí-dice María.
-¿Pues jugamos al Risk?-dice Jaime.
-¿Al Risk?- pregunto.
-Es un juego donde tienes que avanzar con tus tropas por el mundo y gana quien consiga su objetivo, te lo dice una carta que te reparten-me explica.
-Bueno no sé, me da igual.
-Venga hacemos eso pero luego seguimos por la noche porque es muy largo-dice Martín.
-Yo esta noche no puedo quedar, tengo que ir a un sitio-dice María.
-Yo también-dice Lucía.
-Y yo-se une Amalia.
-Bueno Cris, te toca ser la única chica, el imperio Jaime te derrotará.
-Si tú lo dices...
-Bueno chicos, son las tres, me tengo que ir-dice Amalia.
-¿LAS TRES?- pregunto nerviosa, mi casa está a quince minutos andando deprisa del náutico y se supone que tenía que volver a las tres.
-Sí
-Me voy luego hablamos- salgo corriendo y me ve el vigilante y me echa una mirada como diciendo que no sabe qué hago aquí.
Estoy de camino a mi casa medio corriendo medio andando y entre mis pelos de loca y el bikini mojado parece que vengo de la guerra. No hay nadie en la calle y hace muchísimo calor, y como es la hora de comer, cuando pase por delante de las casas de mis vecinos van a empezar a cotillear sobre mí.
Por fin llego a casa y empiezo a oír a mis abuelos discutir.
-Ya estoy.
-¿Te crees que estas son horas de llegar?
-Perdón, no me he dado cuenta.
-Pues ahí tienes la comida, nosotros ya hemos comido.
-Ah gracias.
-Encima desagradecida.
-No es eso pero podríais haberme esperado.
-Dejad de discutir-dice mi abuela.
Me siento y empiezo a comer los macarrones con atún que tanto me gustan.
Cuando termino me ducho y me cambio de ropa, después me pongo a leer "Cuando te encuentre" un libro de Nicholas Sparks, trata sobre un chico que sobrevive en la guerra gracias a una foto de una chica que se encuentra y decide ir a buscarla por todo Estados Unidos.
A veces pienso historias que viviría con Mike.
Cuando son las seis, decido vestirme para ir a casa de Martín, pero antes tengo que pasar a por Mario.
-¿A qué hora vuelves?
-A las diez y después me iré.
Me despido.
-Mario baja pesado-le digo desde el telefonillo.
-Voy murciana-me contesta.
Espero un rato con el móvil y que casualidad que bajan dos chicos muy guapos y se ponen al lado mío, momento incómodo.
Por fin baja.
-Una vida para bajar, te arreglas más que yo.
-Sí claro.
-Vamos a casa de Martín.
Cuando llegamos solo están Martín y Jaime.
-¿Y las chicas?- pregunto.
-Han decidido que para venir a jugar al risk no vienen.
-Ah bueno.
-Venga voy a prepararlo-dice Jaime.
-Emm yo no sé jugar aviso- digo.
-Ya te lo explicamos cuando esté montado.
Me explicaron las reglas y estuvimos mucho rato jugando, no llegué a cogerle el truco pero me lo pasaba bien. Eran las diez menos cuarto.
-Me tengo que ir, luego vuelvo, hasta luego.
-Adioos.
Por el camino no me gusta ir sola porque está un poco oscuro y el callejón donde vivo no hay farolas. Decido hablar con Mike
-Hola ¿qué tal?
-Bien ¿y tú?
-Bueno asustada porque voy entre árboles oscuros..
-Pues corre
-A eso voy
En verdad me pareció una buena idea.
Llegué en cinco minutos pero resoplando, tanto tiempo sin hacer ejercicio es malo.
-Hola, ya he llegado- le digo a mi abuela.
-Ya tienes la cena.
Mientras ceno sigo hablando con él, lo echo tanto de menos. Es muy raro porque cada vez que hablo con él me gusta más, es inexplicable.
Cuando ya he terminado me despido y vuelvo por el mismo camino de antes, menos mal que estoy hablando por whatsapp y me distraigo. Todo está oscuro y no hay nadie por la calle, ojalá mis abuelos tuvieran la casa unos 50 metros más hacia el pueblo, el día que me rapten se le va a caer el pelo a los del ayuntamiento.
Yo sigo con mi móvil, es como una droga.
Aunque hablábamos de cosas sin sentido me daba igual, esas son las mejores conversaciones.
Por fin llego a casa de Martín.
-Hola, ya estoy.
-Ven pasa.
Veo que ya están todos en la mesa muy concentrados en su juego, me siento e intento ponerme al día. Normalmente suelo hablar menos con Mike pero hoy se está alargando demasiado y no me concentro, estoy por abandonar la partida pero no quiero marginarme de la sociedad.
-Cristina no te enteras, te van a invadir Sudáfrica-me dice Mario.
-Amss que yo tengo Sudáfrica.
-Pareces tonta
-Es que no estoy concentrada
-¿Con quién estas hablando?
-Con nadie
-Sí claro, estarás hablando con Mike.
-Y tú qué sabes
-Ay el amor
-Calla
Después de esto decidí ponerme seria.
Finalmente no gané la partida, pues lo que quería era superior a mis fuerzas pero valió la pena.
Guardamos el juego y me acompañaron a casa como todos los días aunque quejándose, es normal.
-Mañana nos vemos, ¡un beso!
Al entrar a casa me puse el pijama y me acosté en la cama y seguí hablando con él pero mi mente estaba en otro lado, la conversación de cuando estaba en casa de Martín había sido muy inusual y yo estaba más feliz que nunca, se podría decir que es una de mis mejores noches.
Solo dos personas saben que se dijo en esa conversación por lo cual no tengo el derecho de decirlo, pues es una cosa de dos. Se prometieron varias cosas, unas ciertas, otras no tanto, pero lo importante es que a ella le hicieron feliz y le ayudó a seguir adelante. Solo puedo meterme en la mente de uno de los personajes por lo que no sé que pasó con el otro sobre todo aquello que se dijo,y si ella vuelve a recordar todo eso vuelve a sentir lo mismo y para terminar solo puedo decir que ese día, ella volvió a creer en alguien.